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¿Sabías qué? Tu perro puede aprender a convivir con cualquier otra mascota que desees tener En muchas ocasiones introducimos nuevas mascotas en el hogar y, para nuestra sorpresa, desatamos una aparente guerra entre nuestro perro y el nuevo integrante. Entérate aquí cómo solucionar esta situación y devolver la paz a tu hogar.

     Si la nueva mascota es otro perro…

     No queda duda de que están peleando por dominancia. Debes prestar atención a cuál de los dos es el que comienza la pelea (muchas veces, aunque a los dueños les cueste aceptarlo, son las mascotas “viejas” las que inician pues están defendiendo su territorio). Esto es bastante sencillo si comprendes su lenguaje corporal. El perro que inicia por lo general fijara la mirada en el otro, desde que esto sucede tienes sólo segundos para intervenir antes de que comience la pelea física.

     Como la gran parte de los problemas de conducta, si el perro conflictivo es el “viejo”, la  culpa es del dueño debido a que le ha hecho pensar al perro que él es quien manda. Siendo este el caso, la razón de la pelea es que en la naturaleza los líderes son quienes aceptan o rechazan a los nuevos miembros. Revertir esto requiere dedicación y TOTAL firmeza por parte del dueño. Es importante destacar que los perros no entienden un “más o menos”, “a veces”, etc., en el mundo canino las cosas están permitidas o no, o uno manda o ellos mandan, sin términos medios.

     Cada vez que se detecte la tensión entre ambos animales se debe decir con tono de voz fuerte NO, a tiempo que se “clavan” suave pero firmemente los dedos en el cuello o costado del perro, lo cual además de romper su concentración entre sí, percibirán como señal de comportamiento indeseado.

     Si la nueva mascota es un gato…

     Primero que nada, es necesario aclarar que el mito de que perros y gatos no pueden convivir es completamente falso. Todo se trata de costumbre, un buen proceso de presentación entre ambos animales y el correcto control de ambos por parte del dueño.

     Lo más correcto en este caso es introducir al gato en una jaula o kennel al momento de presentarlos. Una vez asegurado el gato, se procede a traer al perro amarrado. Si el perro muestra signos de excitación o agresividad, se debe parar de inmediato y corregirlo. Hasta que el perro no se calme no se avanzará más hacia el gato. Al mismo tiempo, hay que prestar atención al gato, ya que éste también debe acostumbrarse poco a poco a la presencia del perro. De este modo, cada vez que ambos animales estén tranquilos, se reducirá la distancia cada vez más hasta quedar juntos. Cada vez que el perro enfoque la vista en el gato se deberá corregir tocando firmemente su cuello o costado, a tiempo que se dice NO.

     Puedes emplear galletas de recompensa cada vez que el perro permanezca tranquilo alrededor del gato. Esto originará una asociación de cosas positivas a raíz de la presencia del gato y, por supuesto, acelerará el proceso de adaptación.

     Para garantizar el bienestar de ambos animales, este ejercicio debe llevarse a cabo varias veces y varios días si es necesario siempre con el gato en la jaula. Sólo recomendamos soltar al gato en presencia del perro una vez que ambos animales se muestren completamente tranquilos e indiferentes uno hacia el otro.

     Si la nueva mascota es otro animal…

     Es cierto que nuestros amigos tienen instintos de caza, pero te  aseguramos que un buen dominio por parte del amo se puede sobreponer a cualquier instinto pues al ser el líder tiene la potestad de aceptar nuevos miembros en el grupo, sin distinción de especie.

     El proceso de presentación en estos casos es bastante similar al del gato, ya que el otro animal debe permanecer en su jaula a medida que se acerca al perro, siempre con su correa.

     Ya que estos animales suelen ser aves, conejos, hamsters y demás animales considerablemente pequeños en comparación con los perros, es importante tomar aún más medidas de precaución para evitar que salgan lastimados. Esto es sólo durante el proceso de adaptación. Por experiencia podemos decirte que en un futuro podrás incluso dejar libres a ambos animales solos y quizás hasta los sorprendas durmiendo uno sobre otro o limpiándose entre sí.

     IMPORTANTE: NO recomendamos estimular la convivencia entre perros o gatos con serpientes, arañas y demás animales potencialmente peligrosos debido a que podrían toparse con alguno en la calle y, debido a que se les ha enseñado que son buenos, resultar gravemente heridos. En caso de que se tuvieran ambas especies en la misma casa, recomendamos crear una asociación negativa hacia el animal. Esto se puede lograr regañando al perro/gato cada vez que se aproxime a la jaula y alejándolo del sitio.

          Recuerda que una clara determinación de límites y reglas hará a tus mascotas mucho más felices y con mayor sensación de seguridad que dejándolas hacer lo que quieran.

Autor: QuieroMascota.net

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