Más precisamente, se busca que el perro asocie el sonido del clicker con la obtención de un premio (galleta, afecto, etc.), es decir, con una experiencia placentera.
Dependiendo de la personalidad tanto del entrenador como del perro, se tienen dos opciones:
Opción 1: el entrenador puede esperar hasta que el perro realice voluntariamente la conducta deseada por sí mismo, como por ejemplo, sentarse. Cuando el perro se siente, el entrenador realiza un clic, marcando el final de la conducta, y reforzando este comportamiento con un premio. Esta opción funciona muy bien con perros extrovertidos que realizan incesantemente distintos trucos o conductas con la esperanza de que uno de ellos les valga un premio. Un perro introvertido, por el contrario, mostrará poco interés en este tipo de juegos. La técnica de “espera y mira qué sucede”, dependiendo del perro, puede ser un proceso muy largo y extremadamente estresante para la mascota. Es probable que deje de realizar las conductas y simplemente se eche.
Opción 2: el entrenador no tiene el tiempo o la paciencia para que el comportamiento deseado ocurra, así que induce la conducta. Se hace uso de un premio para hacer que el perro asuma la posición deseada, y al lograrlo el entrenador hace un clic, marcando el final de la conducta y dando un premio. Esta técnica es mucho más eficiente que esperar a que el perro realice la conducta deseada por sí mismo.
Luego de que el perro realice la conducta de sentarse consistentemente, por la cual es retribuido con un clic y con un premio (refuerzo positivo), el entrenador agrega una guía a este comportamiento (un comando vocal o una señal corporal, o ambas). Así, se procede a darle la orden "Siéntate" e inducir la conducta (para este comando en particular se le puede dejar olfatear el premio sin soltarlo y seguidamente mover la mano hacia su espalda, con lo cual levantará la cabeza y automáticamente se sentará). Cuando el perro lo hace, el entrenador hace click y premia.
Ahora que el perro entiende el comando para “Siéntate”, el entrenador deja de hacer clic y de premiar cuando el perro realiza la conducta por su cuenta. Si el entrenador está buscando un comportamiento distinto, puede decir “¡No!” o “Ooops” para transmitirle al perro que quiere otra cosa.
Con el clicker el entrenador puede marcar el final de la conducta deseada con mucha más precisión que con el refuerzo positivo verbal, lo cual se traduce en una comunicación más clara con la mascota.
A pesar de que el perro hace todo el trabajo, para entrenar usando el clicker hace falta una capacidad aguda de observación, coordinación muy precisa para marcar el final del comportamiento deseado y sobre todo, como en todo tipo de adiestramiento, muchísima paciencia.
El objetivo final de cualquier entrenamiento es lograr que tu perro responda con seguridad y certeza a todos tus comandos. Idealmente debe responder a la primera. Decirle a tu perro que haga algo y que te ignore es frustrante. Piensa siempre en términos de posibilidades. ¿Quieres que tu perro piense que tiene la opción de responder o no a tus comandos? Probablemente no. Seguramente quieres un perro que, luego de haberlo entrenado, haga lo que tú le pides que haga. La clave es paciencia, constancia y mucho amor. ¡Buena suerte!
Fuente: www.dummies.com
Traducción y edición: QuieroMascota.net
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