La coprofagia es más común en cachorros de hasta un año de edad, pero puede darse en cualquier etapa de la vida del perro. Aunque no se han llevado a cabo muchos estudios que expliquen este hábito y las formas de corregirlo, existen diversas técnicas o métodos de adiestramiento de eficacia comprobada a los cuales podemos recurrir.
¿Por qué los perros comen popó?
Existen muchas teorías que pueden dividirse en dos grupos principales: problema de conducta o problema médico.
Si consideras que existe la posibilidad de que una razón médica podría estar causando el hábito, debes acudir al veterinario lo antes posible.
Algo muy importante que todos los dueños de cachorros con este problema deben tener en cuenta es que todas las vacunas y desparasitaciones deben mantenerse al día. La razón es que la ingesta de heces puede traer consigo parásitos o enfermedades.
Causas comunes
- Simplemente sabe bien para tu perro (asqueroso, ¡pero cierto!)
- Puede ser un síntoma de ansiedad, estrés o aburrimiento. Los perros con ansiedad por separación son sumamente propensos a la coprofagia, así como aquellos que reciben poco contacto humano o pocos estímulos en general. Imagina que vivieras encerrado en un espacio fijo sin nada que hacer, comenzarías a hacer algunas locuras también.
- Puede presentar una deficiencia de vitaminas o minerales y come popó para recuperar el balance. Estudios han confirmado que la falta de vitamina B1 en especial puede causar la ingesta de heces.
- Si un cachorro es castigado por hacer sus necesidades dentro de la casa, en el futuro incluso podría comérselo para “esconder la evidencia”. Esto puede suceder porque el cachorro ha malinterpretado el castigo. En otras palabras, él cree que fue castigado por hacer popó, en vez de por hacerlo en el sitio equivocado.
- Puede ser que el perro esté tratando de limpiar el espacio donde vive. Esto, por supuesto, es trabajo del dueño.
- En ocasiones los perros desarrollan este hábito como copia de la conducta de otro perro. Existe también la teoría de que algunos perros se comen su popó porque ven a su dueño recogerlo, así que deciden hacerlo ellos mismos (no estamos tan seguros de esto).
- Las perras con camadas jóvenes naturalmente se comerán los deshechos de los cachorros. Esto lo hacen para mantener el espacio limpio y además para proteger a la camada de posibles depredadores.
- Puede ser el resultado de exceso de comida. Si un perro recibe más alimento del necesario, no digerirá apropiadamente, por lo que sus excrementos aún olerán y tendrán sabor a su cena.
- Si sólo lo alimentas una vez al día, algunos perros pueden tornarse muy hambrientos y por ende buscar comida en los alrededores (incluyendo excrementos).
- Se sabe que algunos perros han desarrollado coprofagia tras ser tratados con determinados medicamentos o antibióticos.
- Un perro puede comerse las heces de otro perro enfermo. Este comportamiento es un intento de proteger al perro enfermo de posibles depredadores.
- Algunos dueños han notado que al cambiar la dieta de sus perros, éstos han desarrollado coprofagia, en especial si la dieta de ha cambiado por otra más alta en grasas.
¿Cómo detener este hábito?
Las técnicas que se presentan a continuación han sido probadas como formas efectivas para hacer que los perros dejen de comer popó. Recuerda que los castigos innecesarios o molestarte con tu perro no funciona ni para este ni para ningún otro problema de conducta.
1 - Aliméntalo con productos balanceados y nutritivos. Con esto asegurarás que su cuerpo tenga todos los nutrientes que necesita. Una forma fácil de hacerlo es adquiriendo alimento seco concentrado (perrarina). Asegúrate de que la marca que selecciones tenga buenas fuentes de proteínas; de carne mejor que de granos, los cuales son más difíciles de digerir para nuestros perros. Evita las marcas que contengan gluten, el cual puede causar complicaciones intestinales y puede contener contaminantes. Si lo deseas puedes consultar en la tienda o veterinario de tu preferencia para que te asesoren en la selección del mejor alimento que se adapte a tu perro en calidad y a ti en presupuesto.
2 - Aliméntalo dos veces al día en horario regular. Manteniendo el mismo horario controlarás las horas de hacer popó, lo cual facilita tu supervisión y control en dicho momento, además de evitar obesidad en el futuro.
3 - Siempre mantén limpia el área donde vive. Si no hay popó regado, evidentemente no podrá comérselo. Ya que esto no siempre es fácil de controlar, también provéele de suficientes juguetes para masticar, los cuales lo mantendrán ocupado.
4 - Estimúlalo, ejercítalo y mantenlo ocupado. Juega con él, sácalo a caminar y realiza sesiones frecuentes de adiestramiento.
5 - Reduce el nivel de estrés. Intenta reducir tus propios niveles de estrés. Si estás calmado, tu perro también lo estará, lo cual representa una mejor calidad de vida para ambos.
6 - Enséñale el comando “suéltalo”. Si te has establecido como el líder justo y siempre consistente, este comando funcionará de inmediato. Ayudará mucho a la hora de enseñarle a tu perro qué cosas son buenas y qué cosas son malas. Algunas plantas del hogar como la adelfa son venenosas para nuestros mejores amigos, así como alimentos humanos comunes tales como las cebollas y el chocolate.
7 - Haz que el popó tenga mal sabor (Sí, peor del que te imaginas que ya tiene). Algunos dueños han tenido éxito colocando un trozo/cucharada de piña en el alimento de su perro. Aparentemente, la piña sabe horrible al ser comida en heces (¡aunque no podemos decir que lo hemos probado!). Otros han usado calabaza, espinaca, pepinillos o ajo con el mismo propósito.
Otro método es cortar el popó a lo largo y echarle salsa picante. Cuando tu perro lo coma quedará lo suficientemente impactado como para pensarlo dos veces antes de hacerlo de nuevo. Es un poco cruel, pero vale la pena el mal rato si consideramos todas las enfermedades que podría contraer si sigue comiendo heces.
8 - Tan pronto como veas a tu perro haciendo popó distráelo (apenas termine, por supuesto). Intenta correr o llamarlo rápidamente, y premiarlo una vez que te siga. Esto puede bastar para acabar con este asqueroso hábito, pero debes ser consistente.
9 - Adquiere productos especiales. En cualquier tienda de mascotas encontrarás productos específicamente diseñados para combatir este hábito.
10 - Aprovecha el poder de la “asociación negativa” a través del uso de un collar ahorcador. Recuerda que los perros aprenden por asociación. Por ejemplo, si tocan el fuego la primera vez que lo ven se harán daño, por lo que la segunda o tercera vez serán más cautelosos y cuando aprendan que siempre hace daño simplemente se alejarán. Colócale el collar y cada vez que vaya a comer popó dale un leve pero firme tirón. Esto le enseñará que comer popó no es una experiencia placentera.
TIPS EXTRA
- Siempre debes premiar la buena conducta (estar cerca del popó y no comerlo).
- En momentos en los que no tiene correa, como en el parque o la playa, puede ayudar el colocarle un bozal.
Un último punto: la mayoría de los perros superan el hábito de comer popó por sí mismos, sólo que no lo hacen tan rápido como quisiéramos.
Fuente: dog-obedience-training-review.com y Shibashake (shibashake.hubpages.com)
Traducción y edición: QuieroMascota.net
Agradecimiento: a María Elena Briceño por solicitarnos esta información que de seguro le será muy útil a otros lectores de QuieroMascota.net. ¡Suerte con Bombón!
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